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domingo, 16 de diciembre de 2012

Rollkur


El siguiente artículo pertenece a la excelente página TOPIBERIAM.COM.
También existe una escuela (en el sentido de enseñanza y tradición) que utiliza un aparejo auxiliar que se anuda en la crin de la cola del equino y va directamente a la boca del caballo, logrando una hiperflexión permanente y forzada. Esto prometo será motivo de otra nota.
ROLLKUR
La hiperflexión del cuello del caballo, o el “Rollkur”, hasta hace un tiempo absolutamente prohibida en los manuales de doma, la han impuesto en todo el mundo la amazona holandesa Anky van Grunsven y su entrenador y marido Sjeff Janssen con sus éxitos. Esto ha provocado una polémica internacional, sobre los beneficios o perjuicios que este método puede conllevar para el caballo, que hasta el momento ha quedado sin veredicto.
Tal ha sido la polémica que se han formado dos bandos, los que defienden a la amazona y a su marido-entrenador, y la de quienes se muestran partidarios del sistema de monta tradicional alemán.
La cuestión es que siempre habíamos escuchado que el caballo debería tener su frente en la vertical y nunca traspasar ésta, al objeto de evitar el encapotamiento y la formación de un doblamiento erróneo del cuello . Sin embargo, Salinero, el caballo de Anky (1ª foto), a pesar de ser entrenado en una hiperflexión constante no solo no presenta efecto nocivo alguno sino que está siendo el caballo olímpico más importante de la doma actual.
El primer jinete en usar esta técnica fue en su día la amazona Nicole Uphoff, de Alemania, con su caballo “Rembrandt” de la mano del que entonces era su entrenador Harry Boldt. Una importante revista alemana publicó algunas fotos que mostraban este método y el revuelo que se armó en el sector fue monumental. Ella salió al paso diciendo que se trataba de una solución extrema, en absoluto válida para todos los caballos, y solo con el propósito de corregir puntualmente sus problemas. Lo cierto es que “Rembrandt” asombró a todos en los cuadrilongos internacionales por su ligereza y por su elegancia, algo que contrastaba con otros caballos de entonces más pesados y menos flexibles.
El “Rollkur” consiste en entrenar al caballo haciéndole bajar profundamente la cabeza hasta debajo de la horizontal de la cruz y poner la frente muy detrás de la vertical, curvando el cuello considerablemente todo lo posible. Esto se extiende también a doblar el cuello a ambos lados, primero a uno y luego al opuesto, preferiblemente durante pasos medios o durante cambios rápidos de dirección. La flexión aparece principalmente en las vértebras cervicales más bajas. Lo que se consigue con la hiperflexión es un mayor sometimiento del caballo en todo momento y un aligeramiento del tren posterior que se traduce a su vez en una mayor ligereza general. Al salir a la pista de concurso el nivel de exigencia se reduce y se procura llevar el caballo en la vertical.
Otra jinete que también hace uso de esta técnica, pese a que curiosamente se considere que no lo hace, es Isabel Werth con su caballo “Satchmo”. La hemos podido observar a la par de Anky durante las sesiones de entrenamiento en alguna competición internacional. Ambas llevaban efectivamente al caballo con el cuello absolutamente enrollado, muy detrás de la vertical; los ejercicios que hacían eran lentos y se fundían sucesivamente con fluidez, la reunión era máxima, seguida de periodos de riendas largas en las que el caballo aprovechaba para estirar hacia abajo y hacia delante el cuello. El posterior de ambos caballos estaba ligero y atento a las indicaciones del jinete, pero en ningún caso se podía hablar de un gran remetimiento debajo de la masa. Isabel luchaba por conseguir que el cacaballo se descontrayera y finalmente “pasara”, que estuviera delante de la pierna. En ocasiones tenía que emplear sus ayudas de piernas con contundencia para lanzarlo hacia delante. “Salinero” y “Satchmo” ensalivaban abundantemente, estaban tranquilos y llamaba la atención la enorme ligereza con que montaba en la pista de entrenamiento Anky.
Los que estábamos presentes comentábamos este nuevo sistema de la hiperflexión.
Desde entonces, el “Rollkur” no ha hecho sino proliferar entre los amateur. Hoy es frecuente ver este sistema de monta en las hípicas.
El “Rollkur” se ha popularizado erróneamente como un “Anky versus Isabell”, modernidad versus tradición. Actualmente se ha calmado algo respecto a hace unos años cuando salió el tema por primera vez en la prensa , y que a continuación fue exagerado artificialmente y en ocasiones con poco conocimiento de causa. Sin embargo la línea que siguen mayoritamriamente los profesionales se diría que por ahora se decanta por la modernidad. De las conversaciones con los jinetes, jueces y entrenadores con los que hemos comentado el “enrrollamiento”, se llega a la misma conclusión: hay muy pocos datos sólidos para poder decir científicamente qué es malo, qué es bueno para el caballo en este caso, y por eso al final cada uno monta según su propia experiencia de lo que le funciona y lo que no.
Una cosa es montar “deep & low” (profundo y abajo), y otra maltratar a un caballo. Hay veces en que para un caballo la monta con elevación puede ser igual de mala o incluso peor. Al final, lo más adecuado es juzgar cada caso en concreto, observar concretamente si el caballo está bien, y si trabaja contento. Trabajar a un caballo detrás de las riendas es diferente de esas ocasiones en las que se pueden presenciar escenas donde claramente hay un exceso y un abuso, y se ha roto la armonía por completo.
Por otro lado no se puede dejar de analizar la situación desde otro punto de vista; como decimos, el de los hechos, el de que se trata de binomios que ganan una y otra vez la copa del mundo, etc. Objetivamente hay que decir que el “Rollkur” no puede ser tan malo si ganan tan contundentemente. Por otro lado la pregunta que queda en el aire es si el fin puede justificar los medios.
La polémica en realidad ha ido más allá y se ha personificado en Holanda y Alemania. Lo primero que se deduce es que entre ambos países hay en general diferentes formas de montar, sin que esto sea un obstáculo para que en Alemania haya gente que monta estilo Anky, y que en Holanda haya gente muy influida por el sistema alemán. Los holandeses han creado con su forma de monta el sistema holandés, su propio sistema, que busca más la elasticidad que el movimiento hacia delante típico de la época de Klimke. La doma ha cambiado hacia los países bajos y algunos alemanes puede que miren esto con cierto recelo. Pero que haya mucha gente que imite el “Rollkur”, sin saber bien lo que hace, no lo convierte en malo. Lo mismo se podría decir del método alemán.
Finalmente, en la doma clásica centroeuropea siempre se está vigilante sobre si algún caballo va demasiado alto, bajo, cerrado etc., cuando sin embargo en el salto nadie se preocupa por estos temas, y se puede utilizar todo tipo de artilugios, cualquier filete, martingalas, etc. En la monta western o vaquera por ejemplo, nadie se alarma por lo que se hace, cuando desde luego no parece que sea precisamente lo más adecuado para los caballos.
En realidad el “Rollkur” se reduce a coger a la gente y decir, mirad este caballo, ¿cómo lo veis, os parece que está tranquilo y a gusto con lo que hace o no?. Cualquiera que sea la respuesta no dependerá casi nunca de si el caballo está delante o detrás de la vertical, demasiado alto o demasiado bajo, sino que dependerá de muchos otros factores, que son los que hay que valorar.
Dejando a un lado la polémica, el “Rollkur” es una herramienta que, en su caso, solo puede ser usada por profesionales con un profundo conocimiento del entrenamiento. De lo contrario, como vemos se pueden producir trágicos perjuicios para la salud y el respeto al caballo. Un jinete en su nivel básico no debería nunca hacer uso del mismo porque mucho antes hay que fijar la cruz, afianzar el contacto, la marcha en los aires laterales, y tener una idea clara de lo que significa tener al caballo delante de la pierna.



jueves, 28 de junio de 2012

Escuelas de equitación


Las primeras escuelas.
Fue en la época bizantina cuando aparecieron elementos tales como la silla, la brida y las riendas. Sin olvidar que con la silla se crearon los estribos que fueron de gran utilidad para los jinetes que tenían que buscar el máximo equilibrio en su caballo, a consecuencia del peso que representaban sus armaduras y escudos y las armas propias de la época.
Fue entonces cuando se empezaron a estudiar sistemas y técnicas, y surgieron las escuelas "a la jineta" y "a la brida". La segunda prevaleció sobre la primera pero esto no quiere decir que "la jineta" haya quedado en desuso.
En los campos andaluces y salmantinos, en los cortijos o en el rejoneo en las plazas de toros todavía esta vigente el estilo limpio, elegante y ardoroso de la jineta. Precisamente en España y Portugal.
No obstante, las tácticas de combate, los juegos de guerra y el peso de las armaduras generalizaron en toda Europa la llamada "Escuela de la Brida", mientras que el sistema de montar "a la jineta", más apropiado para los juegos de cañas y el toreo se afianzó en España y ahí sigue.
Para montar a la brida, se requiere un arnés cabecero que sujete al caballo mediante la brida propiamente dicha, el freno o bocado y las riendas. La silla carece de resaltes o salientes excesivos y los estribos han sufrido cambios en los materiales utilizados.
Las guerra de Italia, en la época, iniciada por los Reyes Católicos, fueron unas de las causas que acabaron por generalizar en España la escuela de la brida, por cuanto el jinete tenía una mayor movilidad y libertad de acción, sin las limitaciones que imponían los útiles aplicados al caballo más que el propio dominio del jinete que lo montaba.
La permanencia en Italia de los soldados españoles, peleando con enemigos cuya táctica guerrera era tan distinta de la que ellos habían practicado en suelo español durante el largo periodo de la Reconquista, produjo sin duda una profunda modificación en la manera de combatir a caballo, y por tanto en la utilización de este.
Fue pues en Italia donde la caballería española empezó a amoldarse a los nuevos estilos, dejando el español para las competiciones y los juegos clásicos. El método o sistema de monta a la jineta tenía y tiene una característica muy especial, consistente en hacer correr, parar y girar el caballo bruscamente pero con sujeción a determinados principios. El caballo tenía que revolverse y marchar de uno a otro lado, incluso hacia atrás, con gran agilidad y presteza, y todo ello mediante la ayuda de pies, piernas y rodillas así como de la mano izquierda.
El freno reviste en este caso una forma muy especial y exclusiva: menos pesado y más corto que el de la brida. La silla asimismo, es un dato de preferente atención. Es distinta a la de la brida, de hechura casi cuadrada, de mayor fortaleza y con dos arzones prominentes, el de delante recto y el posterior alto también pero ligeramente inclinado hacia atrás. No obstante el caballero en esta silla va perfectamente encajado, sujeto y sin riesgo de descomponerse al ejecutar los movimientos necesarios en los ejercicios correspondientes.
Los estribos también son distintos a la otra monta: los había de dos clases, de "medio celemín" y de media luna, tanto para el combate como para torear de hierro, mientras que para el campo el material empleado era la madera. El pie, quedaba pues, perfectamente resguardado de los embites a los que había que oponerse, especialmente de los cuernos de los toros. En la jineta se utilizaban asimismo diversas espuelas, acicates diversos, de aguijón, pico de gorrión, etc. La posición del jinete es distinta en una y otra monta.
Escuelas de equitación.
El conde de Fiaschi fundó su particular escuela de equitación en el año 1539 en la ciudad Italiana de Ferrara, y todo apunta a que fue la primera escuela de equitación de la que se tiene noticia. Fiaschi también expuso sus conocimientos y sus experiencias vividas junto a los caballos en diversos escritos. Tenía como fieles alumnos a Federico Grisone y Juan B. Pignatelli, que le sucedieron en sus teorías y en sus prácticas, y más tarde en la dirección en la dirección de su escuela que trasladaron a Nápoles. Entonces ya se había conseguido crear la Escuela Italiana, a la que acudían los hijos de las mejores familias francesas y alemanas, y esta fue la base de la creación de otras escuelas en dichos países, en especial la francesa de La Broue y La Baume.
Pero entretanto surgió una escuela que hizo historia y que se mantiene en nuestros días: la clásica Alta Escuela Española de Viena. Fue creada en el año 1572 y sustituyó a un famoso picadero cubierto austríaco. Fue en esta época el momento en que más se escribió sobre la hípica y la equitación. Estas constituyeron, junto con el deporte o arte de la esgrima y más tarde la gimnasia, los conceptos básicos de lo que había de ser el deporte del mundo.
Cada país realizaba sus estudios y fundaba sus escuelas de equitación. España también tuvo maestros en las prácticas hípicas, y en muchos casos, los conocimientos y las bases españolas sirvieron de iniciación a los escritos extranjeros.
Pero el país que más preocupación demostró respecto a la monta fue Francia. A partir de 1600 buscaba nuevas fórmulas y tal vez encontró el mejor sistema, basado en movimientos muy suaves. Los franceses fueron depurando la técnica que entonces se consideró como el estilo moderno y hoy aún prevalece.
Se crearon los picadero-escuelas de Versalles y las Tullerías, y países como España, Portugal y Alemania empezaron a seguir el ejemplo, creando escuelas con peculiaridades propias pero bajo la influencia francesa. No obstante cada escuela publicaba libros en los que aunque exponían realidades técnicas extranjeras, mantenían sus propios conceptos y defendían sus convicciones clásicas.
Por lo tanto, el siglo XVIII trajo consigo una preocupación y esmero en la preparación del caballo y en los antiguos sistemas de doma, pues se buscó la cadencia de la marcha y la flexibilidad en el manejo del corcel, y el movimiento de adorno hizo que surgiera la verdadera doma del noble bruto.
Francia siempre mantuvo la cabeza en los estudios ecuestres, con sus escuelas de Versalles, de caballería ligera y la de Saumur, y empezó una nueva era: la militar exenta de florituras para dar a la equitación una forma castrense.
De esta forma, el panorama ecuestre hasta tal vez 1920 estaba dominado por el estamento militar. Los jóvenes oficiales de la Escuela de Saumur se imponían por doquier hasta que se empezó a despertar el interés entre la población civil. A partir del citado año 1920 los jinetes civiles confirmaron su aparición en los concursos hípicos. La caballería en el estamento militar tocaba a su fin con la aparición de la caballería motorizada, y ello motivo el que la equitación terminase de orientarse deportivamente. Actualmente, aunque existen militares que dominan el arte ecuestre, el elemento civil impone criterios propios y a él le corresponde buena parte del resurgimiento competitivo en lo ecuestre.

miércoles, 18 de enero de 2012

Galope

El galope es un aire de “ tres tiempos ” en el que, a galope a la derecha, por ejemplo, los apoyos se suceden en el siguiente orden: posterior izquierdo, diagonal izquierdo (anterior izquierdo y posterior derecho a la vez) y anterior derecho, seguidos por un tiempo de suspensión con las cuatro extremidades en el aire antes de comenzar el tranco siguiente.
El galope, siempre con trancos ligeros, regulares y cadenciados, debe iniciarse sin vacilación.
La calidad del galope se juzga por la impresión general, la regularidad y la ligereza de los tres tiempos -debida a la aceptación de la embocadura con una nuca flexible y al remetimiento del tercio posterior y la actividad de las caderas- así como por la capacidad para mantener el mismo ritmo y un equilibrio natural, incluso después de una transición de un galope a otro. El caballo debe permanecer siempre derecho en las trayectorias rectas.

Tipos de galope

Galope reunido

El caballo permaneciendo “en la mano”, avanza con el cuello elevado y arqueado. El galope reunido se caracteriza por la ligereza del tercio anterior y el remetimiento de los posteriores, es decir, las espaldas sueltas, libres y móviles y las caderas muy activas. Los trancos del caballo son más cortos que en los otros galopes, pero se mantiene más ligero y más móvil.

Galope de trabajo

En un aire intermedio entre el galope reunido y el galope medio, en el que un caballo que todavía no esta entrenado ni a punto para los movimientos reunidos, presenta un buen equilibrio y, permaneciendo “en la mano”, avanza con trancos iguales, ligeros y cadenciados permanecido muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire. Simplemente subraya la importancia de la impulsión que viene de la actividad del tercio posterior.

Galope medio

Es un aire intermedio entre el galope de trabajo y el galope largo, pero más “redondo” que este último. El caballo avanza con soltura alargando moderadamente sus trancos y con una franca impulsión que procede del tercio posterior. El jinete permite al caballo, permaneciendo “en la mano” colocar la cabeza un poco más delante de la vertical que en el galope reunido y el de trabajo, y al mismo tiempo le permite bajar ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser largos y tan iguales como sea posible, y el movimiento en conjunto equilibrado y descontraído.

Galope largo

El caballo cubre el mayor terreno posible. Manteniendo el mismo ritmo, alarga los trancos al máximo, sin perder la calma ni la ligereza, gracias a una gran impulsión que viene del tercio posterior. El jinete permite al caballo permaneciendo “en la mano” pero sin pesar en ella, descender y alargar la cabeza y el cuello, adelantando más o menos la punta de la nariz.
En las transiciones del galope medio o del galope largo al galope reunido, debe mantenerse la cadencia.

Galope en trocado

Es un movimiento en el que el jinete, por ejemplo en un círculo a mano izquierda, hace voluntariamente que su caballo galope a la derecha (anterior derecho por delante) El galope en trocado es un ejercicio de equilibrio. El caballo conserva su colocación natural hacia afuera del círculo, y se incurva a la mano a la que galopa. Su conformación no le permite ajustar la incurvación del dorso a la trayectoria del círculo. El jinete, evitando toda contorsión que produzca contracción y desorden, pondrá especial cuidado en evitar el desplazamiento de la grupa al exterior del círculo, y limitará su exigencia al grado de flexibilidad del caballo.

Cambio de pie simple (con pasos intermedios)

Es un cambio de pie en el que el caballo a galope cae al paso y, después de tres a cinco pasos, vuelve a salir a galope a la otra mano.

Cambio de pie en el aire

Es un cambio de pie ejecutado en estrecha relación con el tiempo de suspensión que sigue a cada tranco de galope. Los cambios de pie en el aire también pueden ejecutarse en series, por ejemplo, cada cuatro, tres o dos trancos, o al tranco. Aun en las series, el caballo debe permanecer ligero, tranquilo y derecho, con una impulsión siempre activa, manteniendo el mismo ritmo y el equilibrio durante toda la serie. En los cambios de pie en el aire en series y para evitar la pérdida de ligereza y fluidez, el grado de reunión deberá ser un poco menor que el normalmente exigido a galope reunido.

Trote

El trote es un aire de “dos tiempos” por bípedos diagonales alternos ( anterior izquierdo y posterior derecho y viceversa ) separados por un tiempo de suspensión.
El trote, siempre con trancos sueltos, activos y regulares, debe ser iniciando sin vacilación.
La calidad del trote se juzga por la impresión general, la regularidad y elasticidad de los trancos -debidas a un dorso flexible y un buen remetimiento de posteriores- y por la capacidad para mantener el mismo ritmo y un equilibrio natural, incluso después de una transición de un trote a otro.

Trote reunido

El caballo, permaneciendo “en la mano”, avanza con el cuello elevado y arqueado. Los corvejones, bien remetidos, mantienen una impulsión enérgica, permitiendo así a las espaldas manejarse fácilmente en cualquier dirección. Los trancos del caballo son más cortos que en los otros trotes, pero se mantiene más ligero y más móvil.

Trote de trabajo

Es un aire intermedio entre el trote reunido y el trote medio en el que un caballo que todavía no está entrenado ni a punto para los movimientos reunidos, presenta un buen equilibrio y, permaneciendo “en la mano”, avanza con trancos iguales y elásticos permaneciendo muy activas las caderas. La expresión “caderas activas” no significa que la reunión sea obligatoria en este aire. Simplemente subraya la importancia de la impulsión que viene de la actividad del tercio posterior.

Trote medio

Es un aire intermedio entre el trote de trabajo y el trote largo, pero más “redondo” que este último. El caballo avanza alargando moderadamente sus trancos y con una franca impulsión que procede del tercio posterior manteniendo en todo momento las mismas cualidades que en el trote de trabajo. El jinete permite al caballo, permaneciendo “en la mano” colocar la cabeza un poco más delante de la vertical que en el trote reunido y el de trabajo, y al mismo tiempo le permite bajar ligeramente la cabeza y el cuello. Los trancos deben ser iguales y el movimiento, en conjunto, equilibrado y descontraído.

Trote largo

El caballo cubre el mayor terreno posible. Manteniendo la misma cadencia, alarga sus trancos al máximo, gracias a una gran impulsión que viene del tercio posterior. El jinete permite al caballo permaneciendo “en la mano” pero sin pesar en ella, estirar toda la línea superior y ganar terreno. Los cascos anteriores no deben pisar detrás de su proyección sobre el suelo. El movimiento de anteriores y posteriores debe ser similar (paralelo) en el momento de la extensión. Todo el movimiento debe ser bien equilibrado y la transición al trote reunido debe ejecutarse con suavidad, desplazando más peso sobre el tercio posterior.
Todo el trabajo al trote se ejecuta “sentado” salvo que el texto de la reprise indique lo contrario.

Paso

El caballo usa éste aire para desplazarse sin prisa. Su lomo
prácticamente no se mueve.

Hay cuatro tiempos en cada tranco, uno por cada casco que se apoye en el suelo. 
Un buen paso será aquél en el que sea posible contar "uno, dos, tres y cuatro" regularmente.
Siempre habrán dos cascos en el suelo a la vez, la secuencia será o debería 
ser: pie izquierdo, mano izquierda; pie derecho, mano derecha.
Dentro del paso hay cuatro modalidades: paso libre, paso medio, paso reunido y paso largo. 



Paso reunido

El caballo permaneciendo "en la mano" marcha hacia adelante, con el cuello elevado, mostrando claramente que se sostiene por sí mismo. La cabeza se aproxima a la vertical, manteniendo un contacto ligero con la boca. Los posteriores se remeten, con una sucesión regular de las pisadas. 
Este paso avanza menos y es más elevado que el paso medio, porque la flexión de las articulaciones es más marcada. El paso reunido es más corto que el paso medio, pero es más activo.

Paso medio

Es un paso regular y suelto con una amplitud media. El caballo marcha enérgicamente, pero con calma y con pasos iguales. Los cascos traseros pisan delante de las huellas de los anteriores. El jinete mantiene un contacto ligero y estable con la boca del caballo.

Paso largo

El caballo cubre el mayor terreno posible, pero sin precipitación y sin perder la regularidad de las pisadas. Los cascos posteriores sobrepasan la huella de los anteriores. El jinete permite al caballo extender su cuello y adelantar la cabeza, pero sin perder el contacto con la boca.

Paso libre

Es un aire de descanso dándole al caballo libertad para bajar y extender su cabeza y cuello.